Cuando piensas en un zoológico, ¿te imaginas recintos de hormigón gris y animales soñolientos tras las rejas ? Piénsalo de nuevo. Bioparc Fuengirola es todo lo contrario. Aquí puedes pasear por exuberantes senderos selváticos , encontrarte cara a cara con un curioso leopardo y escuchar el lejano canto de un gibón . Este no es un zoológico cualquiera; es una auténtica experiencia en el corazón de la ciudad.
Al cruzar las puertas de Bioparc, dejas atrás la costa española y te adentras en un mundo completamente diferente. ¿ Selva tropical del Sudeste Asiático? Listo. ¿ Sabana africana ? Sí, claro. Incluso la misteriosa selva de Madagascar tiene cabida aquí. Todo ha sido recreado hasta el más mínimo detalle, desde la vegetación hasta los sonidos que te rodean.
Y no, no es un altavoz lo que estás oyendo: esos gibones están cantando de verdad. (Y un poco desafinados , pero eso lo hace aún más divertido).